La nostra història

La nostra història

Filà Marrakesch

Desde 1901

 

El día 2 de junio de 1901, la Asamblea de la Asociación de San Jorge aprobaba la incorporación al bando moro de una nueva Filà o comparsa: Moros de Marrakesch. Esta fue la  denominación con la que nuestra Filà entró en la historia, con el nombre de una ciudad de Marruecos y con un diseño inspirado e influido por las corrientes historicistas que presidían las corrientes artísticas de principios del siglo XX. 

 

 

El pintor Francisco Laporta Valor había acertado plenamente. Los Marrakesch, desde su primera participación en la Fiesta de 1902, destacaron por su calidad innovadora, que dejaba de lado la clásica indumentaria del bando moro, impregnada de sabor otomano y oriental. La novedad que representaba la túnica, la faja y el alquicel de la nueva Filà, produjo un gran impacto por el grado de autenticidad que lograba una indumentaria más marroquí, más norteafricana. Innovación y renovación son las palabras clave en la fundación y el motivo de ser de la Filà Marrakesch, que ya desde aquel momento marcó la tendencia historicista y cuidada, lejos de anacronismos, en la plástica de la Fiesta. Y, con los años, los Marrakesch, con otras Filaes, pondrán de manifiesto una inquietud constante en aumentar la calidad artística de nuestra Fiesta, en la cual introducen novedades y sientan las bases de lo que conocemos hoy como "boato".

 

En lo concerniente a estas novedades, encontramos una pequeña crónica de la primera participación de la Filà en la Fiesta: el libro Letters from Catalonia and other parts of Spain. Se trata de un compendio de cartas escritas el año 1902 por el inglés Rowland Thirlmére, seudónimo de John Walker, el cual, acompañado por el capitán S. E. St. Leger, visita Alcoy durante las Fiestas.

 

En éstas hay una descripción entusiasta y llena de admiración hacia Alcoy y su Fiesta, que muestra claramente la excelente impresión que provocó en este escritor, que dice de los Marrakesch: "Ciertos hombres importantes, conocidos en Alcoy como los Marraquets, estaban vestidos como modernos beduínos de alto rango. Estos hombres formaban ellos mismos una comparsa y llevaban una banda de cincuenta músicos para acompañarlos allá donde decidieran ir. Sus trajes eran extremadamente simples, pero de una espléndida calidad, y sus largas espingardas o escopetas adamascadas nos llenaban de envidia."

 

Como vemos, la indumentaria, estrenada a la calle en aquellos momentos, llamó poderosamente la atención de Thirlmére, el cual gozaba sin dudarlo de aquella rica y colorista Fiesta, que le sorprendía tan agradablemente, y calificaba a los Marrakesch como "the dashing comparsa of Marraquets", es decir, la airosa, la briosa, la bien plantada comparsa de los Marrakesch.

 

También hay otra referencia directa a los Marrakesch cuando Thirlmére explica la participación –que considera muy arraigada– de la infancia durante la Entrada, ya que indica que pocos de aquellos niños "pueden aspirar a unirse a la elegante comparsa de los Marraquets –los dieciocho miembros de la cual visten los más ricos atavíos del espectáculo–; pero ellos miran a Payá, a Pérez, a Laporta, a Matéis [se refiere a Mataix], a Reig y a Rafael con maravillados ojos  de admiración. Y ya podían hacerlo! Ya que Pérez, con su capa de seda, gris y rayada, es tan moro como el Gran Visir de Marrakech. Es la autentica imagen de Boabdil, como la concebida por Pradilla, y las mujeres dicen que es la encarnación del atractivo de los moros."

 

La innovación de la Filà se traslada también a su participación festera. En 1903, según el Heraldo de Alcoy del día 26 de abril, “... fue nota dominante la comparsa de los Marrakesch que acompañada por la brillante banda del Regimiento de Vizcaya desfiló por la carrera a los acordes de un inspiradísimo pasodoble de nuestro paisano Gonzalo Barrachina. En é introdujo la novedad de dulzainas y timbales, tocados éstos por los maestros don Rafael Casasempere y don Rafael Valor, montados en dos briosos caballos”.

 

Muchas referencias ilustran no pocas vicisitudes de la historia de la Fila. Nada más hay que leer las crónicas periodísticas de los diarios de la época o también contemplar muchas fotografías que inmortalizan nuestra participación en la Fiesta de Moros y Cristianos de Alcoy, para percatarnos de las numerosas aportaciones, llenas de originalidad, que ya desde nuestros primeros cargos, los años 1909 y 1910, contribuyeron a otorgar a la Filà una merecida fama de elegancia y buen gusto. El año 1910 –"l'any dels Marrakesch", como ha sido recordado durante mucho tiempo, con aquel boato consistente en camellos, burritos y moros auténticos, traídos desde Orán, y el gran elefante de cartón diseñado por el pintor Cabrera–, significó la confirmación más evidente de la  trayectoria ejemplar iniciada por la Filà Marrakesch desde su fundación.

 

En 1915  se produce una especialísima situación en nuestra Filà, puesto que se nos sanciona, en junta celebrada el 2 de mayo, “por no haber tomado parte en los actos del primer día”. En la Asamblea de mayo, celebrada el día 30, se acordó condenar alos Marrakesch a perder su turno de formación y antigüedad, pasando a la cola de su bando, detrás de los Abencerrajes. Se ha creído en la Filà que la ausencia en los actos de la Diana, Entrada y Paseo General fue debido a que la banda de música, la del Regimiento de Infantería de la ciudad, no pudo asistir a ellos, aunque ignoramos los motivos.

 

En 1921 la Filà obtiene un premio en la Retreta. Pese a que el farol-guía no se ajustaba a las proporciones que marcaba el concurso, el jurado consideró conveniente y justo crear tres medallas de oro extraordinarias para premiar el esfuerzo y la ilusión de los festers de las Filaes Marrakesch, Abencerrajes y Alcodianos.

 

En 1923 y 1924 la Filà detenta los cargos de Alférez y Capitán, representados ambos cargos por Francisco Laporta Gisbert.

 

El año 1927 los Marrakesch celebran las bodas de plata de su primera participación en la Fiesta –que no su fundación–.  La Gaceta de Levante del día 26 de abril  nos proporciona una pequeña nota que indica: "La Comparsa de Marraskets ha celebrado, este año, sus bodas de Plata, y para conmemorar tal acontecimiento, sus fundadores y protectores, personas de marcado relieve en Alcoy, le han hecho honor vistiendo su indumentaria y haciendo acto de presencia en algunos de sus actos.

 

Hacemos resaltar este acto simpático, porque demuestra el cariño acendrado, que abriga el pecho de muchos alcoyanos, por la tradición de Alcoy y por sus fiestas. Sirva de bello ejemplo."

 

En el número extraordinario de Fiestas de La Voz del Pueblo del año 1930, la portada se ilustra con un Marrakesch. Y en el año 1931, en el número extraordinarioa del día 22 de abril, se escriben palabras de alabanza hacia los Marrakesch y hacia “El fester más fester, de tots los festers”, refiriéndose a Francisco Laporta Gisbert.. El articulista, anónimo, se explaya en piropos para finalizar con casi una sentencia: “Decir Marraskets es significar la creme del bando moro”.

 

Tras el advenimiento de la República, y la laicización de la Fiesta, la Filà Marrakesch no participa en las e 1932, junto con Llana, Abencerrajes, Guzmanes, Vascos y Montañeses, declarándose como extintas por parte del Ayuntamiento. Un contencioso da finalmente la razón a las Filaes y a la Asociación. Con la reincorporación a la Fiesta, los Marrakesch asumen los cargos festeros de 1935 y 1936, ostentados por Camilo Candela Moltó, si bien en 1935 actuó Rafael Coloma Payá como Alférez en la Entrada. El teniente Candela preifrió actuar como cabo batidor de la espectacular escuadra especial.

 

En el período 1934-1936, la Filà asume también la organización de la Cabalgata de Reyes, dando un nuevo impulso a esta fiesta. Rafael Coloma Payá será el autor de los bandos correspondientes a estos años. La Filà tiene su domicilio social en la calle Cova Santa, número 33, y es allí donde finaliza la Cabalgata.

 

Tras la guerra civil, los cargos de 1942 y 1943 vuelven a recaer en la Filà Marrakesch. José Sempere Aracil, “Clavillo”, y Jorge Armiñana Silvestre, representan al Alférez y Capitán, respectivamente.

 

En 1952 y 1953 le corresponde el primer Sant Jordiet a la Filà, personaje encarnado por Jorge Mora Alberola.

 

Las bodas de oro de la Filà se celebran precisamente en el año 1952. La Crónica de la Fiesta de 1952 hace referencia a dicha celebración y dice que: "La comparsa de Marrakesch celebró sus Bodas de Oro, por cuyo motivo se dijo una misa en sufragio de las almas de los fundadores y socios fallecidos, así como también un vino de honor y cena fría en homenaje a cuantos tuvieron a gala vestir su traje. Un acto de caridad en un establecimiento benéfico fue el digno fin de esta conmemoración." Además, en aquel año le corresponde a la Filà Marrakesch su primer Sant Jordiet, cargo que representa el niño Jorge Mora Alberola, el cual, al acabar la Aparición, sale por la puerta del Castillo a caballo, acompañado por la Filà. Vicente García Toro, director de la Unión Musical de Anna, banda titular de los Marrakesch, nos dedica la marcha Mich sigle de Marrakesch. Precisament la banda de Anna logra el primer premio en la Fiesta del Pasodoble y también la Filà obtiene el primer premio de la Retreta. La Revista de Fiestas de aquel año incluye un interesantísimo artículo: Cincuenta años de Marrakesch en cuatro gotas de tinta, firmado por Juan Antonio García Carbonell, que es una reseña de los primeros cincuenta años de la Filà.

 

Poco después, en 1955 y 1956, Enrique Pascual Picher y Enrique Botella Boluda, representan el cargo de Alférez y Capitán, respectivamente.

 

En 1963 la Filà obtiene el primer premio de la Retreta y el especial de la Entrada de Moros, año en el que se consigue la adquisicón del local social propio, conocido como “La Roda”, ubicado en la calle Carag, número 12. En 1964 otra vez se premia su desfile en la Entrada.  En 1965, el primer año que se celebra la Gloria Infantil, es elegido Gloriero el niño José María Segura Martí. En 1966 nuevo premio de retreta por el ingenio demostrado en los farolillos.

 

En 1968 el cargo de Alférez recae en Miguel Sancho Jordá, sustituido en el Alardo por su hermano Jaime, y en 1969, el de Capitán en Roque Monllor Boronat, sustituido en el Alardo por su hijo José Luis. Precisamente en 1968 se consigue el premio especial a la escuadra de negros.

 

En 1976, el año del VII Centenario del Patronazgo de San Jorge, se organiza la Gloria Centenaria. Mario Valdés Pérez vistió el diseño antiguo de la Filà y Juan Aracil Botella representó el Glorioero de la Comparsa de Tapiadores.

 

El año 1977 los Marrakesch celebran su 75 aniversario. La Filà convoca un Certamen Artistico-literario para rememorar la trayectoria de la Filà. Adrián Espí Valdés resulta ganador del premio de investigación histórica, mientras que Joan Valls Jordá obtiene el primer galardón en el apartado de poesía y el Colegio mixto de Batoy logra el primer premio en el concurso infantil de pintura. Entre todos los actos destaca la entrega de una medalla, que conmemoraba la fundación de la Filà, a la señora Virtudes Blanes Llorens, viuda de Pascual Ivorra Carbonell .

 

Iniciados los ochenta la Filà acepta los cargos de Alférez en 1981, representando el personaje Antonio Pérez Pérez, y de Capitán en 1982, ostentado por Francisco Cortés Tenedor, resultando ambos años magníficos, más si cabe al coincidir la celebración del Centenario del personaje Sant Jordiet (1882-1982) con la Capitanía de la Filà y la suerte quiso que Sant Jordiet fuera representado por el niño Marrakesch Joel Vicente Juan Botella.

 

En 1985 los Marrakesch participan en la celebración del I Centenario de la Cabalgata de Reyes, organizando el desfile del “Rei Negre” en dicha efemérides, cargo que representa el fester José Ángel Aleixandre Soriano, acompañado por su Paje Real encarnado por Jorge Alentado Gadea.

 

En 1986 la Filà traslada su sede social desde el local de “la Roda” hasta la calle Enginyer Cort Merita, número 4. La escuadra del Mig corresponde de nuevo a la Filà en 1988, volviendo a confiar en Luis Solbes Payá.

 

Los últimos cargos de los Marrakesch llegan a mediados de los noventa, experimentando la Filà un importante aumento de festers. En 1995 Antonio Candela Llopis encabeza la Alferecía, último trabajo de diseño de Luis Solbes Payá para la Fiesta, que vuelve a conectar perfectamente con la línea de la Filà. La Capitanía de 1996 recae en Jaime Navarro Sielva, encomendando el diseño de todo el boato al joven Luis Sanus Pastor, que recrea una atrevida propuesta que resulta espléndida.

 

En 2001 la Filà celebra la conmemroración del primer centenario de su fundación persiguiendo dos objetivos. Por una parte la participación de una escuadra especial en la Entrada, la cual mostró una imagen enriquecida de la indumentaria que hemos mantenido a lo largo de nuestro siglo de existencia. Por otro lado, el interés cultural de la celebración dio a conocer una magnífica exposición sobre la Filà, inaugurada en marzo, y finalmente la edición del libro “Moros de Marrakesch. Memoria gráfica de una Filà”, presentado el 2 de junio de 2001.

 

En el año 2002, la Filà vuelve a asumir la escuadra del Mig. Para la ocasión se recupera un precioso diseño de Luis Solbes, propiedad de Mario Valdés Pérez, que nos devuelve a las escuadras “de negres” que siempre caracterizaron e identificaron a nuestro particular diseñador.

 

En el año 2006, en la celebración del Mig Any, el día 1 de octubre, la Filà participa en la Gloria Histórica, desfile que pretende sumarse a la celebración del 750 aniversario de la fundación de Alcoy. Juan lluch Visedo recrea la figura de la Comparsa de Tapiadores, tal y como se hizo en 1976.

 

Estas extensas notas quieren poneros en situación de la herencia que nos llega a los Marrakesch de hoy. Conocer un poco rnás las singularidades de nuestra Filà, descubrir los episodios más interesantes de su historia, contemplar las imágenes que ilustran su participación en la fiesta alcoyana..., contribuirá, sin duda, a conservar este legado tan valioso, y también nos ayudará a transmitir los valores y la estima de nuestra Filà a las generaciones que se incorporan a la Fiesta y a todos aquellos que gozan de la recreación que cada año Alcoy ofrece a su patrón San Jorge.